EL PAPÁ DE LA SALSA


Si les dijera que tengo tanto ídolos, como amigos. ¿Cuántos crees que serían? En sí solo se reduce a unos cuantos, al igual que mis artistas musicales favoritos.

La música siempre formó parte de mi vida, y uno de mis géneros favoritos siempre fue la salsa. El pasado 10 de marzo fue onomástico de uno de sus máximos exponentes. Se llamó José Antonio Torresola Ruiz, para el mundo Frankie Ruiz.

Aún no sé cuándo me acostumbre a su música, a su voz y sus melodiosas canciones. Canciones que hablaban del amor, de sus desamores, de sus vivencias y de sus excesos. Una muestra clara es La Cura, una de sus mejores canciones de su primer álbum Solista…pero no solo.
La letra nos habla de sus adicciones, de la forma de escaparse de las desilusiones y amarguras. De falsas alegrías y fantasías. ‘Cura’ que decía él tener, pero que nunca supo cómo escapar. Al final ‘la cura resulto más mala que su enfermedad’.

En el mismo álbum también podemos encontrar canciones como Está cobardía, El camionero y la exitosa Tú con él. Canción que relata el recuerdo de un gran amor, sus locuras, sus celos y su desamor; pero como dice la letra ‘en el juego del amor unos vienen y otras van’.

Es posible que pocos lo sepan, pero La Rueda fue una canción dedicada a su madre, para aquella niña que se convirtió en mujer de un momento a otro, para la mujer que partió a mediados de los setenta en un accidente vehicular, la mujer que ‘solo supo rodar sin encontrar nadie que la detenga’. Tal vez sea cierto cuando canta: ‘Ninguna mujer a mí me había lastimado, pero contigo yo quede destrozado’; quizá por eso que se refugió en el mundo de las drogas. Creo se sentía culpable de haberse negado a acompañarla aquel día del accidente, y su culpa lo consumió hasta el final. Ahora, cada vez que escucho sus canciones, me pongo a pensar si en algún momento le vuelve a cantar a ella. Yo creo que sí, por eso no se alejó de los escenarios. La extrañaba, y la recordaba en cada momento, en cada melodía que cantaba y es posible que solo ahí fuese feliz.

Su vida fue tan irónica, tan llena de opulencia, de amores y fantasías. Llena de ese truquito que decía él solo tener. Ese truquito que me hace darle play a su música hasta el día de hoy. Porque créanme cuando les dije que ‘me acostumbre’ a su ritmo y son.



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